Doña Rosita la señora de la esquina tiene un retoño,
es algo inquieto pero así son cuando van desarrollando,
lo conozco de pequeño, tal cual de la vida bisoño,
juega todas las tardes a ser soldado desfilando.
Tiene medallas en el pecho por matar palomas,
un líder nato, ordena y dirige estrategias futboleras,
tiene habilidad con la pelota haciendo admirables maromas,
falta seguido a la escuela por enamorar tortilleras.
Su madre lo regaña y castiga, pero siempre escapa,
y con sus amigos lanzan piedras al río,
roba gaseosas y con las mismas piedras las destapa,
del camión las coge el ladroncillo.
Ayer por la tarde salió de la casa saltando la reja,
molesto con la doña porque le ha gritado,
él responde que se vaya a la mierda la vieja,
no volverá nunca mientras lloraba agitado.
Doña Rosita esta ahora preocupada lleva un día que se ha ido,
sale a la calle a buscarle,
pregunta a sus amiguitos dónde se habrá metido,
un oficial que es vecino promete donde su muchacho llevarle.
En el camión van dando tumbos por la greda,
hasta llegar a una base guerrillera demolida,
no deje Doña Rosita que el temor a su corazón acceda,
le dice el tipo sin dirigirse al rostro de madre abnegada y resistida.
Mientras estallan las armas y todos echan a correr,
la madre marcha asumiendo el hecho,
el abrazo del más hermoso amor que pueda exponer
a Francisco sangrando en su pecho.
lo conozco de pequeño, tal cual de la vida bisoño,
juega todas las tardes a ser soldado desfilando.
Tiene medallas en el pecho por matar palomas,
un líder nato, ordena y dirige estrategias futboleras,
tiene habilidad con la pelota haciendo admirables maromas,
falta seguido a la escuela por enamorar tortilleras.
Su madre lo regaña y castiga, pero siempre escapa,
y con sus amigos lanzan piedras al río,
roba gaseosas y con las mismas piedras las destapa,
del camión las coge el ladroncillo.
Ayer por la tarde salió de la casa saltando la reja,
molesto con la doña porque le ha gritado,
él responde que se vaya a la mierda la vieja,
no volverá nunca mientras lloraba agitado.
Doña Rosita esta ahora preocupada lleva un día que se ha ido,
sale a la calle a buscarle,
pregunta a sus amiguitos dónde se habrá metido,
un oficial que es vecino promete donde su muchacho llevarle.
En el camión van dando tumbos por la greda,
hasta llegar a una base guerrillera demolida,
no deje Doña Rosita que el temor a su corazón acceda,
le dice el tipo sin dirigirse al rostro de madre abnegada y resistida.
Mientras estallan las armas y todos echan a correr,
la madre marcha asumiendo el hecho,
el abrazo del más hermoso amor que pueda exponer
a Francisco sangrando en su pecho.


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