Observarlos sentados en el parque
bajo la sombra y cobija ofrecida del
cielo,
y las flores que crecen a su paso
esforzándose por girarles la mirada un
instante,
los niños que simulan ser ellos a sus
espaldas
y les siguen a muchos lugares para
imitarlos,
las viejas parejas se entusiasman y
señalan,
y las nuevas se ruborizan y toman como
modelo.
El tiempo va con gigantes pausas
cuando no están juntos
emerge el vicio desprendido del ser,
verlos amarse con afán, conmoviendo el
sentido,
motivando al significando y
modificándolo.
Sin proponerlo son capaces de recibir
aceptación
no buscan apoyo pero lo encuentran,
sin remorderles que a gritos suenen
sentencias,
observar y suspirar únicamente.



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