Bajo un semblante
poco crédulo, por partir, se desvive en un mundo cuya entrega carga timidez,
encubre su sentir
ante las estatuas que se asoman…
sentir leves pero
más constantes impulsos que releguen la pasividad y un café a la vez
es una impertinencia
que sus sentimientos le externan y luego abandonan…
Interroga tú
mismo, la razón de su languidez…
el mustio
paspartú advertido en actitud reflexiva, imprevista, y se permuta el orden cuando
los entes se desploman,
y entonces por
primera vez…
un indudable descubrir
que lo clamado no es más que una sonrisa que ahora los acordonan.



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