La fantasía de volverte a ver, aunque fuese mientras chocan nuestras carretillas del supermercado,
contemplar tu cabello sobre tus hombros y tus radiantes ojos observarme detenidamente mientras absorbo el instante perplejamente atónito sin habla,
y que si comentar del clima es redundante al ni siquiera saber si era día o noche,
ni evidenciar el estado de preñez avanzado que te cargas,
el verte hablar y escucharte mirar,
hasta que las palabras que esperaron años por surgir golpean el espacio y suenan como pulsando diferente,
“soñé con ese café todo este tiempo…”



2 comentarios:
Supremo
puta,hay gente que cuando se decide hablar ya está muerta ...
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