El sereno sonido del oleaje por la noche mientras recostado fundido en un abrazo con quien muchos años atrás estimuló un sentimiento fantástico, cuantas lágrimas igual deshechas en las mejillas recordando una vida… aparentemente impropia.
Una caminata nocturna sobre la densa arena que marca las huellas del recorrido sin permitirme retomarlas ante el tropiezo, sentados bajo el halo de luz prestado sonriendo y suspirando por una mirada a una vida…impropia.
El adiós en silencio, contemplando su rostro, cálida y cautivadora, y en sus ojos el sentimiento que reconocí y recobré de nuestra corta vida maravillosamente impropia.



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